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Ladrones everywhere

El mundo en general y España en particular necesita más que nunca un justiciero. Un justiciero moderno, idealista y valeroso que nos defienda al resto de los ciudadanos anónimos, cobardes y sin medios, de los miles de ladrones de guante blanco (y manchado) que nos acosan constantemente con sonrisas profident y corbatas de seda o minifaldas de firma.

No sé cómo hemos llegado a esto, a esta desvergüenza, a este descaro en el que no paran de meternos la mano en el bolsillo empresas que se autodenominan honradas. Telefónica, ejemplo mundial de empresa de éxito, lleva años robando el cambio de las cabinas sin que nadie haga nada. Ahora que ya casi no se usan porque todos tenemos en el bolsillo sus pequeños terminales móviles de vigilancia y control de situación continuo (ahora por 0€!), nos roban con los segundos de llamada, con los mensajes de texto, con la bajada de información de, dicho sea de paso, bajísima calidad.

Los notarios, creyéndose representantes de Dios en la tierra, cobran los euros a miles por una firma en un papel, al que te ves obligado por leyes de gobiernos más cerca de los intereses de las grandes empresas que de los ciudadanos a pie, a los que previamente se la han chupado hasta la extenuación en campañas electorales con promesas de justicia e igualdad que nunca llegan. Los notarios (nótese mi odio personal a este colectivo debido a la reciente firma de la escritura de mi nuevo apartamento) acuerdan colaboraciones dignas de mafias hollywodienses con gestorías plagadas de rubias de bote que dedican sus horas de trabajo Y MI DINERO a pintarse las uñas y engrandecer sus, ya de por sí, inconcebibles culos, para cobrar 1000€ por gestiones de una mañana a las que, me repito, cualquiera que compra un piso está OBLIGADO.

Los talleres de coches cobran horas de trabajo a sus clientes de 70 a 100€ y se las pagan al que de verdad se mancha las manos a 12. Las “garantías” de los electrodomésticos no incluyen los transportes, ni el tiempo perdido en cruzar la ciudad para que te reparen el aparato de dvd que venía roto de fábrica. Los funcionarios, vergüenza nacional, de los que dependemos todos y a los que todos pagamos, trabajan al mismo tiempo que los que no somos pagados por fondos públicos, obligando al necesitado de cualquier gestión (o-b-l-i-g-a-t-o-r-i-a) a abandonar su puesto de trabajo y su nivel de productividad para poder solucionarlo (¡¡horario de fin de semana para los funcionarios ya!!).

Los bancos llenan sus oficinas de vende-motos trajeados sin escrúpulos, siempre dispuestos a convencerte de que tu sueldo de mierda es más que suficiente para ese viaje, ese coche, ese reloj.. cuando con un simple cálculo es obvio que no. Las inmobiliarias se enriquecen lo impensable vendiendo pisos de 50 metros a precio de palacio y cuando dejan de ganar tanto (ganar tanto digo, no perder. Ellos jamás pierden) piden que se les ayude con fondos públicos pagados por los mismos ciudadanos a los que anteriormente les habían robado (”robar dos veces”, se llama).
El gobierno, aplaudido por los ciudadanos ¿? aprueba leyes en las que “obliga” a las empresas de internet a proveer como mínimo un 80% de la velocidad (¿no debería ser un 100%?, exactamente lo que pagas, ¿cuánto daban antes? ¿Un 20%?) prometida en sus ofertas…

¿Es que nadie va a defendernos?

Nota: A petición de María, modifico este post con una separación entre párrafos para hacer más fácil la lectura. Yo no estoy muy de acuerdo, y escribí todo junto con la intención de transmitir la sensación de rabia y enfado en el texto pero, teniendo en cuenta que ella es profesional de la escritura, y un servidor sólo aficionado, sigo sus consejos. Y si alguien, tiene su propia opinión, será más que bienvenida en la sección de comentarios.

Si esto lo hubiera escrito yo..

Socorro Pido

Si nos hundimos antes de nadar
no soñaran los peces con anzuelos,
si nos rendimos para no llorar
declarará el amor huelga de celos.

La primavera miente y el verano
cruza como un tachón por los cuadernos;
la noche se hará tarde, tan temprano,
que enfermarán de otoño los inviernos.

Cuando se desprometen las promesas,
la infame soledad es un partido
mejor que la peor de las sorpresas.

Si me pides perdón socorro pido,
si te sobra un orgasmo me lo ingresas
en el banco de semen del olvido.

Joaquín Sabina.

Muere Paul Newman

Hay otros días (fin del homenaje a la bipolaridad)

Hay otros días (cursis) que se llenan de ingenuidad y olor de flores. Días en los que camino por la calle con la sonrisa perenne, en los que las recepcionistas de los hoteles me tutean y las camareras me sirven primero.

Hay otros días en los que las novias de otros me miran al pasar y cualquier tiempo pasado me parece que siempre fue peor. Días en los que no nunca miro el reloj y ninguna fiesta empieza hasta que llego.

Hay otros días en los que no me cuesta andar, en los que siempre me espera alguien y el corazón se me llena de abrazos. Días en los que elijo yo, en los que nunca llamo primero, en los que todo lo pedido es concedido.

Hay otros días en los que nunca recuerdo mis derrotas y todas mis guerras se convierten en victorias. Días en los que canto bien, hablo bien, escribo bien.

Hay días que nunca deberían ser mañanas.

Hay días

Hay días que por más que me busco no me encuentro. Me dejo llevar por la rutina y la camisa se me mancha de soledad. Me levanto, camino, conduzco, fumo, hablo por teléfono, como y bebo, me ducho, leo.. y cuando el día termina, me vuelvo acostar sin esperanza de encontrar respuestas.

Hay días en que me pierdo en mí mismo y solo me alimento de recuerdos, magnifico el ayer e idealizo los mañanas. Paseo por las calles con la cabeza baja, y me siento espectador de todo lo que pasa sin entender que yo también formo parte de la gran obra de teatro que es la vida.

Hay días en los que llego tarde a todas partes, en el que todas las plazas están ocupadas, las entradas vendidas y cuando la música para de sonar, ya no queda silla en la que sentarme. Días en los que todas las mujeres son de otros, los grupos de amigos están completos y no me dejan entrar en los bares porque las fiestas son privadas.

Hay días en los que olvido mis victorias y todas las canciones que escucho me recuerdan mis derrotas. Días en los que todas los buzones son de voz y no tienen ranura en la que echar mis cartas.

Hay días que deberían ser mañanas.

Ahora que vamos despacio..

.. vamos a contar mentiras.

• No me importa que me lean, yo escribo para mí.
• No me parece que (yo) escriba bien
• Me encanta como escribes.
• Lo importante para mi es el interior (esto, en cierta forma es cierto)
• Me parece muy interesante lo que dices.
• Podemos dormir en la misma cama, te aseguro que soy un caballero.
• Seguimos en contacto.
• Te llamé, pero salió el buzón de voz.
• Estoy reunido.
• Para mí no es lo mismo follar, que hacer el amor.
• Tú tranquila, yo te aviso.

El tiempo os sienta tan mal..

Supongo que no será el tiempo sino la paulatina vuelta a la realidad y normalidad de mi mente tras superar el estado de idiotez absoluto del enamoramiento, pero a veces, cuando me da (lo confieso) por investigar sobre algunas de mis ex novias en sus perfiles de redes sociales de internet, descubro que no son tan guapas, ni tan divinas, ni tan elegantes como siempre antes las había imaginado. Tampoco son sus vidas tan fantásticas e incluso sus novios tan brillantes como ellas en su momento quisieron hacerme ver. De hecho (que se jodan), muchos novios de mis novias tienen peores trabajos y vidas que la mía, en algunos casos incluso yo soy más guapo y siempre (sospechoso) mis novias del momento son más guapas que mis novias del pasado.

Este nueva perspectiva real por la que siempre, siempre, siempre paso, me da un placer que jamás, si tuviera un mínimo de picardía, debería de confesar aquí. Pero en el fondo, descubrir la crueldad del tiempo en el rostro (o culo) de esa ex que tanto daño me hizo, recompensa en parte mis sufrimientos pasados. Aunque probablemente la perspectiva recuperada con ellas se compense con la pérdida de la perspectiva conmigo mismo, y seguramente al final si les diera la oportunidad (jamás) y pudieran investigar mis fotos en Facebook descubrirían que para “mal envejecimiento” el mío.. aunque a mi, como en realidad trabajo en mi mente y no en mi cuerpo, me chupa un huevo lo que pudieran pensar ellas o sus nuevos novios de mi.. o no.

Closer

No puedo olvidar esta película. En su momento cuando la vi, después de que varias personas me la recomendaran sin yo haber oído hablar nunca de ella sumido como estaba en unas tinieblas de las que conseguí liberarme y en las que, me rezo a mí mismo, espero no volver a caer, me impresionó como pocas películas me habían impresionado. Me pareció tan cruda, tan insolente, tan real, que desde entonces mi forma de entender el amor cambió para siempre. Sus personajes son un salvaje reflejo de una realidad que muchas veces nos negamos a aceptar, se te meten dentro y te sujetan la cabeza para obligarte a ver como son las relaciones realmente, para que entiendas y aceptes las reglas de un juego en el que todos tarde o temprano caemos: el amor, ese hijo de puta que nos hace constantemente correr detrás de él y nos tapa los ojos para no poder intuir su lado oscuro de traición, desasosiego e inmenso dolor.

No soy experto en cine y no caeré en la pedantería de hablar de movimientos de cámara ni usos más o menos acertados de la luz. Juzgo esta película desde las perspectiva de alguien que lleva media vida buscando y provocando arañazos en el corazón y la memoria; de alguien que tiene la mochila llena de retazos de recuerdos guardados para poder algún día mezclarlos y combinarlos creando perfumes de pasado y embriagarme con ellos recordando realidades que probablemente nunca existieron. Guardo escenas de esta película como equilibrio a futuros momentos en los que piense que el amor proporciona una felicidad constante y un atisbo de cautela me libre de repetir pasados (y presentes) sufrimientos.

Enseguida vuelvo (perdonen la tristeza)

Acariciando cicatrices

Nos cruzó ese destino del que tanto espero y en el que tan poco confío. Empezaba a asomar en aquellos tiempos la persona que soy hoy, y la que probablemente sea el resto de mis dias, en un Londres de noches soleadas y miles de amores de un día.. . Cubrió con su impertinente belleza el eterno invierno londinense de primavera porteña y nunca antes se vieron tantas sonrisas por las calles en una competición constante en la que la suya, siempre resultaba ganadora .
Yo la observaba en silencio, ansioso por saberlo todo pero sin valor para preguntar nada y no recuerdo ya por cuanto tiempo la busqué , ni el momento exacto en  el que el mundo dejó de ser capaz de llevar el paso sin que ella se lo marcara con el ritmo hipnótico de su respiración; pero sí que la tarde en la que al fin me permitió besarla, la ciudad se lleno de tangos de Piazzolla y frases de Cortazar.

Su recuerdo hace tiempo que quedó en ese rincón de la memoria dónde el dolor ya nunca escapa, pero juro que durante muchos siglos, todas las mujeres se llamaron María, las ciudades Buenos Aires y las calles Melancolía.