Este post, que llevaba escrito en mi cabeza tres semanas iba a ser el primero. Pero hoy ha ocurrido algo que lo ha mandado sin preguntar al segundo lugar. Algo no menos duro por esperado, una decisión tomada que espero que sea para bien. Pero bueno, es mi intención que lo que escriba a partir de ahora sea triste solamente lo estrictamente necesario.
Cansado de vivir en un eterno otoño, por fin tomé la decisión de volver a España. Me fui hecho un niño y volví, no diré que hecho un hombre, pero si al menos un adolescente. Muchas experiencias han ido llenando mi libro de exilio londinense, momentos buenos y malos que al final dan una nota media a mi experiencia de bien alto. Pasé hambre, me empaché, fui feliz e infeliz, viajé, quise, me quisieron.. nada diferente a lo que supongo que habrá vivido usted, querido lector, en el mismo periodo de tiempo sin necesidad de escribir sobre ello y crear un blog con su nombre y apellido, pero supongo que cada uno considera su vida única y yo, no siendo más que alguien del montón, así considero la mía.
No está igual mi país a como lo dejé, aunque lo siga estando en esencia. Cuando yo me fui, cansado de que señoras sesentonas me interrogaran sobre mi estado civil y mis planes de futuro, España era un país en el que las familias encontraban su único momento de unión familiar delante del televisor escuchando noticias sobre gente que hacían de la cámara y del cotilleo una forma de sustento. Nuestros nuevos famosos ya no eran necesariamente ricos ni guapos, ni altos como debieran de serlo para darnos algún motivo de admiración; eran gente simple, desvergonzada y miserable, supongo que para que un punto de afinidad nos hiciera sentir que quizá nuestras vidas algún día pudieran cambiar sin el esfuerzo de trabajar y tener que pagarnos nuestros propios placeres..
En definitiva estábamos pasando de un país dónde follar era un secreto (y un milagro!) a que se convirtiera en algo vendible.. follar se ha follado en este país toda la vida, pero nunca antes nos habían pagado por contarlo.
En ese aspecto todo sigue igual, los programas de la tele, ejerciendo una doble moral después de que el número de horas de vida-ajena llegara a ser de porcentajes escandalosos (nunca mejor dicho) ahora mezclan para despistar historias de señoras-paletas-de-pueblo con historias de señoras-paletas-de-pueblo-famosas, pero como antes, nada nos sigue dando más placer en este país que la vida ajena.
Ahora somos más ricos y nos permitimos pegar gritos y llamar a nuestros Joshuas y Jennifers más allá de nuestras fronteras en aeropuertos de medio mundo, con un orgullo hispano que en la provincia de Albacete por poner un ejemplo, nos avergonzaría, porque si algo de verdad nos define en una frase es lo de que “si habla mal de España, español”.
Ahora lucimos audis y bmws que en muchos casos acaban volviendo al sito del que salieron: el banco, pero seguimos siendo igual, nuevos ricos eso sí, pero con la boina eternamente incrustada en la cabeza del alma.
¡Pero el viajero que huye
tarde o temprano detiene su andar!
Y aunque el olvido, que todo destruye,
haya matado mi vieja ilusión,
guardo escondida una esperanza humilde
que es toda la fortuna de mi corazón.


3 Comments
bienvenido a casa
Mal país este para los gentlemen, Nacho. De todas formas vamos a ver cómo evolucionamos ahora que de nuevos ricos vamos a pasar a nuevos pobres.
Hermano!! que bueno saber que ya podré leer tus pensamientos en línea.
Es increible como con el paso de los años, todo y nada cambia a la vez, no lo crees?.
Un beso y un abrazo hermano.
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