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Acariciando cicatrices

Nos cruzó ese destino del que tanto espero y en el que tan poco confío. Empezaba a asomar en aquellos tiempos la persona que soy hoy, y la que probablemente sea el resto de mis dias, en un Londres de noches soleadas y miles de amores de un día.. . Cubrió con su impertinente belleza el eterno invierno londinense de primavera porteña y nunca antes se vieron tantas sonrisas por las calles en una competición constante en la que la suya, siempre resultaba ganadora .
Yo la observaba en silencio, ansioso por saberlo todo pero sin valor para preguntar nada y no recuerdo ya por cuanto tiempo la busqué , ni el momento exacto en  el que el mundo dejó de ser capaz de llevar el paso sin que ella se lo marcara con el ritmo hipnótico de su respiración; pero sí que la tarde en la que al fin me permitió besarla, la ciudad se lleno de tangos de Piazzolla y frases de Cortazar.

Su recuerdo hace tiempo que quedó en ese rincón de la memoria dónde el dolor ya nunca escapa, pero juro que durante muchos siglos, todas las mujeres se llamaron María, las ciudades Buenos Aires y las calles Melancolía.

2 Comments

  1. MARINA wrote:

    lo q acabo d leer me llegò adentro mìo, hay cosas q me suenan,hay partes q identifico
    eso le pasa un poco al lector busca reconocerse en algo de todo lo q lee para sentirse “tocado”.
    te leì porque soy fanàtica de “amores de un dìa”…el “autor” ya lo sabe,jaja

    Monday, July 28, 2008 at 7:11 am | Permalink
  2. Hola Marina, sé bien quien eres pq me han hablado de ti..

    Muchas gracias por leerme.

    Monday, July 28, 2008 at 9:21 am | Permalink

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