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Hay otros días (fin del homenaje a la bipolaridad)

Hay otros días (cursis) que se llenan de ingenuidad y olor de flores. Días en los que camino por la calle con la sonrisa perenne, en los que las recepcionistas de los hoteles me tutean y las camareras me sirven primero.

Hay otros días en los que las novias de otros me miran al pasar y cualquier tiempo pasado me parece que siempre fue peor. Días en los que no nunca miro el reloj y ninguna fiesta empieza hasta que llego.

Hay otros días en los que no me cuesta andar, en los que siempre me espera alguien y el corazón se me llena de abrazos. Días en los que elijo yo, en los que nunca llamo primero, en los que todo lo pedido es concedido.

Hay otros días en los que nunca recuerdo mis derrotas y todas mis guerras se convierten en victorias. Días en los que canto bien, hablo bien, escribo bien.

Hay días que nunca deberían ser mañanas.

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