Domingo, 10 y media de la noche. Después de pasarme toda la tarde preparando una presentación en inglés para un cliente en la que me juego la vida, planeo y visualizo mentalmente mi cena.. un sándwich de mortadela con aceitunas y queso fundido.. la boca se me hace agua, mi corazón se acelera, vuelvo a la niñez, a las meriendas en casa de mi abuela.. .Cuando recuerdo con horror que el pan de molde, siempre tan traicionero cuando más lo necesitas, se me acabó ayer después de tener otro regreso a la niñez y las meriendas en casa de mi abuela.
El desánimo me invade, tengo mortadela y queso, no tengo pan, mi cena a la mierda.
De repente recuerdo con gran placer que cerca de mi casa, hay una tienda de chinos, que seguro que está abierta, que seguro que tiene pan de molde.. y ni corto ni perezoso hacia allí me encamino convencido sin saberlo a ciencia cierta que esta tienda salva-cenas va a estar abierta. Porque bien es sabido que los chinos siempre vienen a los países de otros a robarles el trabajo del domingo a las 10 de la noche.
Y reflexiono:
La gente se queja de la emigración, pero yo todavía no he estado en ningún país rico, y he estado en muchos, que no tenga emigrantes. La emigración es un signo de desarrollo. Aunque sólo sea por eso, todos los paletos patriotas e ignorantes que culpan a esta de sus desgracias, deberían de callarse y, como dice el anuncio horroroso este de radio: “viajar más”. Al igual que el silbido del albañil desde el andamio es muestra de la belleza de la chica que lo recibe, la gente emigra a los sitios buenos, a dónde se está bien, donde se puede comer, dónde la belleza existe.
No voy a hablar de antiguas deudas con ciudadanos de países que en su momento nos acogieron porque intento mantener un mínimo de originalidad en mi escritura, pero sí de la necesidad de entendimiento y puesta en el lugar del que viene a vivir aquí. Yo entendí muchas cosas el día que vi las casas en las que viven muchas personas en Marruecos, o México, o Egipto.. Si yo tuviera la mala suerte (el nacer en un país u otro, no es más que una cuestión de suerte, de la que nadie se debería sentir orgulloso) de vivir en una chabola y no tener para comer, no habría vallas ni guardias suficientes para pararme, lo sé.
Pero hay más cosas. Los países occidentales, representados muy a nuestro pesar por el omnipotente Estados Unidos, llevamos décadas vendiéndole al 3º mundo nuestra forma de vida, nuestros coches, nuestras zapatillas que hacen correr más rápido. Les tentamos con películas en las que todas nuestras mujeres son rubias y altas, nuestros policías viven en casas de dos plantas con piscina.. . Se lo vendemos, y cuando vienen a cogerlo, se lo impedimos. Un estudio que leí hace tiempo en alguna parte indicaba que la emigración a Europa desde el norte de África había aumentado de forma espectacular cuando empezaron a instalar antenas parabólicas y tenían acceso a nuestro programas. A todos nos gustan las casas con piscina, entendámoslo.
Los emigrantes han venido y vendrán siempre, y eso, no hay ley ni valla capaz de pararlo. Yo personalmente, viniendo de vivir en una de las ciudades más multiculturales del mundo, me siento aterrado ante la opción de un país solamente lleno de españoles. Este país se convertiría en un “Diario de Patricia” de 40 millones de habitantes, sin color, sin sabor.. . Pero al que no piense igual, le recomiendo tomarlo como un mal menor y luchar por una integración de razas que tarde o temprano va a suceder; por enseñarles las cosas buenas de nuestra forma de vida e intentar aprender de las suyas; por agradecerles, como en esta noche dominguera llena de nombres técnicos en inglés yo hago, los sándwiches de mortadela que no se quedan en simples deseos.


2 Comments
Usted madura diferente al resto de la gente: es de las pocas personas a las que se la ha ido ablandando el corazón conforme han pasado los años (antes teniamos que frenarle la boca, ahora que los demas nos empezamos a hacer de hielo espero que usted nos la frene a nosotros)
Ya. Yo durante un tiempo fui un tío muy gilipollas, pero como dijo aquel escritor “… se quita viajando” pues eso, viajé..
Pero guárdeme el secreto Señor!
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