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With a pair of huevos!

Escucho en la radio una noticia que refresca un poco mi dolor de garganta, mis décimas de fiebre (no quiero preocupar a mi familia) mi congestión nasal, mi dolor moderado de cabeza, mi malestar general.. . Y es que me entero que en breve los autobuses londinenses (esos mismos que nunca paran si no te juegas la vida saltando a su carril con los brazos levantados) llevarán publicidad atea en sus rojos (¿simplemente casualidad?) costados.

Una asociación (Dios les bendiga) ha decidido publicitar el lema: “Probablemente Dios no exista. Deja de preocuparte y disfruta tu vida”.

Reino Unido es y probablemente será por mucho tiempo, una gran potencia. Llevan 500 años demostrándole al mundo que su sistema funciona y la mayor parte del resto de los países no hace más que moverse a su rebufo. Pero para mi, no es tanto su forma de hacer las cosas, de crear la democracia, el capitalismo, el pop, el ferrocarril.. como el valor de un país que siempre actua según sus principios, que siempre golpea primero. De una gente, sus ciudadanos (independientemente de su nacionalidad) siempre dispuestos a innovar, a hacerse ver, a crear.

Ese afán de romper esquemas, de no importar el que dirán, es lo que siempre me fascinó de Londres, hasta que la tenacidad de su terrible clima y gastronomía vinieron a debilitar mis ansias de libertad y me hicieron volver a mi a veces madre, y siempre madrastra España.

Una campaña, tan valerosa, tan vibrante y que tanto hará pensar a la gente sería inconcebible en este país. Los bien-pensantes en su estúpido convencimiento de liderar las huestes hispanas hacia una salvación que, dicho sea de paso, nadie nunca les pidió, se echarían a la calle a lucir sus relojes de oro y sus ridículos flequillos terminando por concentrarse en la madrileña Plaza de Colón con el Papa de asistente virtual por video-conferencia desde su cómodo trono en esa vergüenza y, demostración de todas nuestras miserias, que es el Vaticano.

Siempre digo que Londres para bien o para mal será siempre junto con Madrid, mi ciudad, mi hogar. Allí en sus calles descansan gran parte de mis risas, de mis lágrimas, de mis besos, de mis mejores y peores momentos pero, son este tipo de cosas las que me hacen sentirlo de verdad.

God Save The United Kingdom!

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