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Van llegando las horas

Cuando era pequeño los adultos de mi familia eran gente fuerte, extraños algunos, con sus cosas, sus locuras y excentricidades. Porque yo procedo de una legendaria familia de trastornados. Pero cuando pasaba lista, nunca faltaba nadie. Mi madre, poeta y absolutamente bohemia, siempre con su cigarrillo y sus libros; mi abuela fuerte y amorosa al mismo tiempo, feroz leona defensora de los suyos y desconfiada hasta la locura de lo ajeno; mi tía, eterna chica guapa de pueblo, mimada y consentida, siempre centro del universo Rodríguez-Bullón; mi tío, serio, noble, culto, generoso y educado; mi padre, el más fuerte y trabajador, tajante en sus opiniones, luchador venido de otros tiempos.

Aún no hace tanto de esos días de mi vida y de repente me encuentro, cuando aún me llaman joven en los bares, haciendo despedidas imprevistas. Hace muchos años mi madre, dos meses mi tío y en breve mi abuela..

Estoy harto de despedirme. Entiendo porque no me queda más remedio, como funciona esto, naces, creces, con suerte te reproduces y luego mueres.. y otros se quedan, con mil preguntas sin hacer en los labios, con muchos abrazos sin dar, con tantos “perdón” y tantos “gracias” en la comisura de los labios.

La parca comienza a tomar posiciones en nuestra casa sin consideraciones, sin revisiones de contrato.. Se lleva a mis mayores y con cada nueva recogida me guiña un ojo para recordarme que yo también tengo cita.. y aunque le pregunto porque siempre me gustó hacer planes, nunca me dice qué día ni a qué hora.

Cuando alguien cercano muere, siento con una estremecedora claridad vacíos en las sillas, en los asientos de los coches, en las camas de los dormitorios. No son presencias, sino ausencias infinitas. Y si al menos fuera creyente escribiría en mis manos todas las preguntas que nunca les hice para cuando volviéramos a vernos ya sin ropas, ni relojes, ni títulos, ni apellidos. Pero no lo soy, y con ello me pierdo el placer de verme un día despojado de esas cosas que cada vez me molestan más en esta vida, a veces buena, tantas veces puta.

Estoy, lo sé, escribiendo sin sentido. Supongo que quiero acordarme de mi tío y de mi madre y despedirme bien de mi pobre abuela. Aunque todo esto en realidad lo escriba para mi mismo porque ninguno de ellos, van a poder leerlo nunca.

Y respecto a mis lectores, permítanme pedirles perdón por la tristeza.

6 Comments

  1. john wayne wrote:

    llego a tu blog x la más absoluta casualidad y leo tu despedida, y vuelvo a sentir las mías en carne abierta. Supongo que el adiós es el único sentimiento con el que todos podemos empatizar xq alguna vez lo hemos sentido.
    ánimo¡¡¡¡¡¡¡¡¡

    Thursday, January 22, 2009 at 9:21 pm | Permalink
  2. John,

    Muchas gracias por tus palabras. Me alegro muchísimo que la casualidad te haya traido hasta aquí y sigas visitando esta tu casa.

    Un abrazo.

    Friday, January 23, 2009 at 12:08 pm | Permalink
  3. Señor X wrote:

    Usted es una caja de sorpresas, marinero Palomar: uno la abre y, ¿qué es lo que se encuentra? ¡Otra caja de sorpresas!

    Me alegro de que usted haya sido causa y tema de un poema (me he permitido leer el poemario de su madre que yo desconocía y que me ha desviado en la lectura de su blog). Al fin y al cabo, no hay mayor aspiración del ser humano que la que otro ser humano le convierta en verso.

    En relación al trago amargo de la vida, un fuerte abrazo de los que, como usted, seguimos deambulando a tientas por estos mundos.

    Sunday, February 1, 2009 at 3:16 pm | Permalink
  4. La gata wrote:

    A mí también me gustaría ser creyente, sería una bala en la recamara, un último reducto, algo a lo que poder recurrir en momentos de desesperación…Pero no estoy ni bautizada y paso del tema…ya ves.

    Thursday, February 5, 2009 at 10:45 pm | Permalink
  5. carmen wrote:

    Siento lo de tu familia hermano. Te sigo leyendo.

    Saturday, February 7, 2009 at 11:16 am | Permalink
  6. Marta MM wrote:

    Cuando un hombre pierde a un ser querido, nuca vuelve a ser el mismo. Podrá ver a la misma gente, comprar en el mismo supermercado, pasear por el mismo barrio…Pero, cada vez que se acueste por la noche y se levante por la mañana, el recuerdo le golpeará. Y cada vez con más fuerza.

    Thursday, February 19, 2009 at 1:29 am | Permalink

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