Es un domingo raro, ni llueve ni hace sol. Teresa y yo teníamos intención de ir a pasar el día a Alcalá de Henares. Habíamos quedado con Sergio, mi amigo super g(u)ay, pero su novio se ha puesto malo y me ha llamado para cancelar la cita. Mi amistad con Sergio, junto con mi exnovia negra, algunos libros y algunas películas, entra dentro de mi lista de coartadas para defenderme de algunas acusaciones que, en ocasiones, sufro en esos días, cada vez más frecuentes, en los que se me ocurre soltar verdades a los cuatro vientos; esos días en los que me niego a la diplomacia.
Teresa llevaba dos días intentando convencerme para ir a ver a Zapatero a Vistalegre, sin éxito. Mi desencanto por los gobernantes es cada vez más clara y ante las próximas elecciones mi decisión de voto todavía está en proceso. En los últimos años, mi mano izquierda pesa más que la derecha, pero considero que mi voto debe ser un premio al buen-hacer, quiero que sea útil. Todavía conservo restos de inocencia. Mi voto irá (o iría) para aquél que demuestre que de verdad le importa más el bien común que el propio. Así que de momento, ante las próximas elecciones la opción de irme de cañas y pasar de votar es la que más fuerza tiene.. y no parece que vaya a cambiar.
Pero Teresa es la reina de la estrategia. Nunca ataca a destiempo, elige bien sus armas, planifica las batallas. Teresa es mucho más lista que yo (y mucho más guapa), y esta mañana, mientras desayunábamos, ha puesto el mitin de Vistalegre en directo por Internet. Yo estaba viendo un programa sobre un tipo que se dedica a recorrer islas y desiertos comiendo insectos y serpientes… y de fondo a ZP, con su eterna demagogia. Subo el volumen de la tele, Teresa sube el volumen del ordenador. Sé que me quedan minutos de batalla. La pierdo seguro, pero resisto. Teresa me pide que baje el volumen de la televisión. Me enfado y me voy a tomar un café. Teresa no lo entiende, ella ama a Zapatero de forma incondicional y no entiende mi “política” del voto como premio, ni que, como ella, no sucumba al encanto de D. Jose Luís.
No es la primera vez que me encuentro con rivales amorosos, pero nunca me hubiera imaginado tener que compartir mis relación de pareja con el mismísimo presidente del ¿Gobierno?.
Pa´que luego digan que no he llegado a nada en la vida.


One Comment
Jejeje… Me cae bien Teresa
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[...] piropos, pero vivo lejos de pedestales y coronas que la vida casi siempre me puso de espinas. Dice Teresa que puedo porque me quiere, Mister X porque me conoció mucho más pobre, Mister Carmona en honor a [...]
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