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Vidas que no vuelven

Algunas noches son largas y busco nombres en las pantallas. Ya no me mueven venganzas ni deudas no saldadas, sino curiosidades que me devuelven a sitios en los que estuve y sirvieron para hacer camino y persona.

Hoy busqué el nombre de la niña de tres años que vivía en mi memoria y encontré una preciosa mujer de dieciocho. La pequeña que tantas veces viajó en mis hombros, hoy rinde con su belleza las flores a su paso. Su indiscreción adolescente me permite saber más de ella, descubrir la ilusión de sus amores, la elegancia de sus gestos, la pasión por la vida de sus ojos.

Sus fotos me recuerdan que la vida no vuelve y que los recuerdos, se desgastan por las olas del olvido. Buscaba niñas y encontré mujeres, no descansan los actores en el teatro de los sueños.